UN MUNDO DIFERENTE
Aún
suenan en mi mente, los sonidos de la campana de mi escuela, anunciando el
inicio de clase. El silencio reinaba y los nervios se apoderaban, pues
ingresaría el profesor, Duque. El cuchilla, el que en la mayoría de los casos,
hacía parar a sus estudiantes, para presentar su examen de forma oral. Y los
candidatos más recurrentes siempre serian… (Ese era el comentario en los patios
y pasillos de la escuela). Los alumnos más indisciplinados o aquellos más
desatentos.
Era
el año 1978, cursaba mi grado tercero de primaria, años fantásticos, lleno de
colores, lápices y cuadernos. De lecturas, de dibujos y de trabajos manuales
por doquier. También llega a mi mente el recuerdo, cuando tuve una equivocación
en un examen oral. Ja ja ja… Sabía toda mi lesión, lo sabía. Era sobre las
partes del aparato digestivo, y por decir, estomago, dije, estogamo. La profe
me hacía repetir esa palabra una y otra vez, y yo, sin percibir mi
equivocación, lo repetía una y otra vez, solo, que cada vez, lo hacía con mayor
tono de voz.
Significó,
que me tocó, escribir 10 (diez) hojas por ambos lados, la palabra. “ESTOMAGO”.
Jamás me volví a equivocar, al menos con esa palabra.
Los
partidos del mundial de España de 1982, eran el centro de discusión, en
nuestros descansos. Las discusiones se centraban regularmente, en quien era
mejor. Zico, el de Brasil, o Maradona el de Argentina.
De
pronto, las conversaciones se veían interrumpidas, por un agudo y sonoro ruido.
El timbre. Atrás había quedado la campana, ahora era el timbre. Fue una de las
cosas que noté diferente entre la escuela y el colegio, obviamente además del
cambio de profesor, a cada hora.
Terminando
mi bachillerato, me metí, a un curso de mecanografía, y cuando empecé, no
entendía la pedagogía, pues había que tapar todas las letras de la máquina de
escribir, una Olivetti. Muy pesada y que me tocaba, llevarla al colegio en la
noche, andar con ella 6 cuadras de ida e igual a la venida, pues, era prestada
y solo, me la prestaban por el tiempo
que duraba la clase. ¿Cómo voy aprender a escribir si no veo las letras? Me
preguntaba, curiosamente.
Terminando
el siglo 20, iniciando la década de los
noventa, fueron cambiando las cosas. Y aunque se conocían los computadores,
cada vez se veían más y más y las cosas
pasaron a otra dimensión por así decirlo.
Pasadas
dos décadas y media, en relación al inicio de los 90, la humanidad vive otro
momento histórico. Un periodo de globalización, de tiempo real, gracias a los
grandes avances de la tecnología.
Claro
está, que algunos grupos étnicos en diferentes niveles tecnológicos que otros.
Obviamente a los países tercermundistas, todo le llega a destiempo, o al menos
no están a la vanguardia tecnológica de
los países súper desarrollados.
En
nuestro caso. Colombia obviamente, la
aparición de las TICs. Han revolucionado y evolucionado enormemente, no solo
nuestro pensamiento, sino, nuestras conductas.
Y
aunque estoy de acuerdo, que la aplicación de las nuevas tecnologías de la
información y de la comunicación, en nuestra educación, en materia de los
contenidos educativos, que hoy se están aplicando y que no son los más
indicados. Podría decir, y asumo la responsabilidad de sus opiniones, en el
sentido que parezca conformista… Digo. Al menos, ya tenemos un inicio.
En
un país, donde algunos gobernantes,
de los entes territoriales, nacionales, departamentales o municipales. Que con
sus actos de omisión, o, con su proceder, permiten, que la corrupción, mate
nuestros niños indígenas de hambre, o sus habitantes no posean agua potable, o,
que, gocen de un sistema de salud que mata más colombianos, que la guerrilla,
los paramilitares y las bacrim, juntas. Donde se desvían los recursos de una
manera increíble. El solo hecho, que hoy nuestro país este conectado con los
adelantos tecnológicos de las comunicaciones y la información, permiten que a
través o por medio de los adelantos tecnológicos, su gente y la demás gente, pueda ver, oír, escuchar y opinar, de todo lo
que hoy les está sucediendo. Eso, para mí, es un buen inicio, es muy importante.
Ya que se puede mostrar cualquier cosa, a todo el mundo. Sí, no, es un error de
redacción. “Mostrar cualquier cosa, a todo el mundo”.
La
nueva era, por la que hoy caminamos, o más bien navegamos, es otro tiempo. Más
velocidad en la información, con una mayor generación de conocimiento. Me gusta
está palabra. Una era informática con. LIBRE ALBEDRÍO.
Una
era donde encuentro de todo, bueno, regular, malo y hasta nefasto. Pero también
encuentro equidad, conocimiento de alto nivel, al alcance de un clic.
Basta,
mirar la historia, 30 o 20 siglos, o tan solo 5 décadas atrás, para darnos
cuenta, que la información y su manejo era solo del control de unos pocos.
Me
siento un bendecido, por vivir en esta época, por ser, un inmigrante digital, y
por, convivir con nativos digitales. Bendecido por aprovechar, todos los
adelantos tecnológicos, que mentes inteligentes, han creado para el
aprovechamiento de todos nosotros.
Hoy
nuestra conciencia, está sometida a un gran reto.
a- Que información
consulto.
b- Como
la optimizo, para mí, y para mi sociedad.
O
simplemente me dejo llevar por el ocio, por las redes sociales, por donde
discurren aluviones cargados de información trivial.
Todo
lo encuentro en la red, bueno y malo.
Vivimos
en un mundo, interconectado en medio de grupos humanos, muy bien conectados y
otros seres humanos, increíble y paradójicamente muy bien desconectados.
BIBLIOGRAFIA
Programa. Pienso,
Luego Existo, de la Radiotelevisión Española (RTVE), Sobre Manuel Castells.
Fernandes,S.(2014). Cultura digital: ¿cómo se come?, en: Arcadia, No. 107. Bogotá
Tibble, C. (2014). Las tabletas de salvación, en: Arcadia, No. 107. Bogotá
Medina, L. F. (2014). En código abierto, en: Arcadia, No. 107. Bogotá
Foro
de estudio 4 (2016). Curso de Redacción.
Cohesión
y coherencia (s.f.) Educar Chile, el portal de la educación. Recuperado en
enero de 2016 de: www.educarchile.cl
Las Propiedades
Textuales. Castellnou edicions.
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